Exhibiciones
Ornella Ruiz Díaz
El jardín de las formas
Curaduría por Paz Molinari

EL JARDIN DE LAS FORMAS
Todo jardín es una forma de ordenar la naturaleza. El Jardín de las Formas, en cambio, propone inventarla. Las imágenes que componen esta muestra no representan especies reconocibles ni reproducen un paisaje existente; construyen un territorio donde formas que remiten al mundo vegetal, a lo biológico y a lo imaginario se despliegan según una lógica propia de crecimiento, transformación y deriva. Las treinta obras que integran la exposición condensan una investigación desarrollada a lo largo de los últimos años. Cada dibujo parece comportarse como un organismo singular: autónomo, pero al mismo tiempo parte de un sistema más amplio en el que las formas se expanden, se funden y establecen relaciones inesperadas. Esta serie representa un desplazamiento dentro de la producción de la artista. Acostumbrada a trabajar con pinturas e instalaciones inmersivas de gran escala, aquí dirige la mirada hacia la intimidad del pequeño formato. El papel se convierte en un espacio de experimentación donde el tiempo del hacer se vuelve más cercano al dibujo, al ensayo y a la aparición paciente de cada forma. En esa escala contenida, cada obra adquiere autonomía, como si constituyera una especie distinta dentro de un mismo jardín posible. El color ocupa un lugar central en esta investigación. Algunas piezas desarrollan paletas intensas y expansivas; otras reducen deliberadamente sus recursos cromáticos para profundizar en relaciones más sutiles entre tonos, contrastes y atmósferas. A este conjunto se suma una serie monocromática, desarrollada en gamas de negros, blancos y grises, donde la atención se desplaza hacia la estructura de las formas y la organización del espacio. Al reducir deliberadamente la paleta cromática, las relaciones entre figura, ritmo y composición adquieren un protagonismo particular, revelando que el color es solo una de las múltiples dimensiones desde las que estas imágenes construyen sentido. Pero este jardín no termina en las obras expuestas. Durante el proceso de producción, distintas instituciones educativas y culturales se incorporaron a la investigación, dando lugar a experiencias de exploración y creación a partir de las imágenes de la muestra. De ese intercambio nació El Jardín de las Formas, un cuaderno de exploración creativa de acceso gratuito que prolonga la exposición más allá del espacio expositivo e invita a continuar la experiencia desde el juego, la imaginación y la experimentación con el color. Paz Molinari Curaduría y Gestión Cultural
SOBRE EL ARTISTA
Artista visual especializada en pintura de gran formato, experiencia espacial y tecnologías emergentes, con obras que transitan entre lo físico y lo digital. Es pionera del cryptoarte en Latinoamérica y, desde 2021, investiga el arte phygital a través de performances y experiencias participativas. Su colección The Room y la performance Burn Art Show, donde transformó pinturas en activos digitales mediante la quema simbólica de las obras, marcaron un punto de inflexión en su trayectoria. Realizó exposiciones individuales como Beat Boutique (Picasso Gallery, Dubái, 2025) e IMPERIO (Galería Laboca783, Buenos Aires, 2024), y participó en festivales internacionales como NFT.NYC, Talent Land y ETH Latam. Su obra fue exhibida en espacios como Banco Ciudad, Museo Lucy Mattos y Noor Royal Gallery, y en 2025 realizó una performance en vivo para la Monte Carlo Polo Federation junto a la familia real de Dubái. Recibió el Visionary Artist Award de HUG (2024) y becas del Ministerio de Cultura de la Nación Argentina. Actualmente desarrolla su práctica en su estudio en Barracas.
Statement
Concibo la pintura como una estructura expandida, mutable y en permanente reconfiguración. Mi práctica parte del color y composiciones orgánicas que construyen un lenguaje visual propio, donde la abstracción dialoga con imaginarios pop. En los últimos años exploro formatos de gran escala, entendiendo la pintura como experiencia espacial y habitable: suspendido, plegado o liberado del bastidor, el lienzo adquiere una dimensión instalativa que transforma la relación entre obra, cuerpo y entorno. Paralelamente, traduzco la pintura hacia entornos digitales, phygital, blockchain, metaversos, realidad extendida pensando la obra como una entidad capaz de persistir y adaptarse. La performance es parte constitutiva de mi práctica: investigo la permanencia y desaparición, materialidad y virtualidad, control y azar. Mi trabajo propone nuevas formas de habitar la pintura, como territorio de experiencia en expansión.
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